Estoy hasta los cojones de las decepciones, de las mentiras y el poder disfrazado en amor desinteresado.
Estoy curado de las polémicas, las críticas y las opiniones de amargados, sabios e inteligentes.
Estoy buscando algo más de libertad, estoy sintiendo más y más libertad.
Y quiero, quizás deba, pedir perdón por mi libertad en un último y artificial intento por mantener el protocolo y el sentido común.
Y pido perdón desde los únicos atisbos de no-libertad que aún quedan en mí, desde la más absoluta falsedad, incoherencia y autocontradicción.
Imploro perdón con la misma pasión que empleo cuando mis latidos, en algún que otro gélido invierno, dejan de romper el agua cristalizada.
Es tan absurdo que pida perdón, que incluso pido pedir perdón por pedirlo... y pido perdón porque ahora mismo voy a dejar de pedir perdón...y porque, en verdad, me siento PERDONADO.
Y a aquel que le joda mi libertad... que le siga jodiendo y disfrute de ese placer/dolor que la vida le ha otorgado, de la misma manera que yo me jodo, disfruto y gozo con todas las libertades tomadas, compradas e inventadas por los demás.
Que la sangre sigua brotando, por mi parte, que el viento siga bailando... yo seguiré recogiendo cachitos de grandeza... y con los conocimientos básicos, o no, de arquitectura y esta matemática decadente, amenazo con volver.
Bram Xerach.
2 comentarios:
¡Madre!
¡QUÉ GUAPO ESTAS!
De una admiradora secretamente azul.
PUES SI LA VERDAD QUE SI AZUL, EL CHICO ES UN BOMBON Y DE LOS BUENOS,JEJEJE HASTA OTRA
Publicar un comentario en la entrada